| Decidimos despertarnos temprano para probar playa Popoyo con un poco de marea. Popoyo quiebra sobre un arrecife de piedras haciendo muy peligroso surfear con marea baja porque las piedras quedan muy cerca de la superficie del agua.
Las olas estaban muy pequeñas, sólo entramos al agua Rex, Ashley (novia de Zamir) y yo. Tomamos unas cuantas olas pero decidimos salirnos porque las piedras estaban apenas a medio metro de la superficie.
En la arena vi acercarse a Ashley sosteniendo su tabla en una mano y la otra en la cara, ya de cerca pude ver su cara y mano llenas de sangre!
Saliendo del agua, no sabe como, la tabla le pegó en la nariz ocasionándole sangrado excesivo y mucho dolor.
Caminando hacia el hotelito me comentó que ya una vez se había quebrado la nariz surfeando y que posiblemente esta era una segunda vez... ella estaba muy enojada porque ambas veces ha sido con olas súper pequeñas, nada peligrosas (yo la he visto surfear olas medio grandes!).
Después de esta pequeña sesión todos desayunamos y alistamos nuestras cosas... ya era tiempo de dejar este lugar para seguir nuestra travesía por las costas del Pacífico de Nicaragua.
Tuvimos un atrazo porque debíamos esperar que las baterías de la cámara se cargaran, luego Beto no encontraba las llaves de una de las camionetas, todos estabamos como locos buscando las malditas llaves por todos lados, yo estaba apunto de ahorcarlo, a veces es súper despistado!
Albertito Campos dejó las llaves la noche anterior en la mesa donde cenamos, gracias a Dios Doña Gloria las había guardado!
Fuimos a playa Santana para tener una última práctica antes de la competencia. Las olas medían cuando mucho 4 pies pero siempre divertidas.
La surfeada iba de lo mejor hasta que Zamir, por rigioso, empezó a meterse en las olas de otros surfistas, principalmente de locales de Santana.
Existe un código de respeto entre los surfistas de todo el mundo: el que está mejor ubicado en la ola tiene todo el derecho de tomarla, esa es SU OLA, los demás tienen que dejarla pasar y esperar la siguiente.
Es súper irrespetuoso y de muy mal gusto que alguien se le meta a otro en una ola. Se supone que surfear es estar en armonía con la naturaleza, con los demás y con uno mismo.
Bueno, el asunto es que Zamir empezó a irrespetar a varios; muchas veces, desde el inicio del tour, le dije que no hiciera esto ya que molestaba a los demás surfistas.
Llegó el punto en que todos estaban molestos con él, incluso Luis Chamorro, que empezó a discutir en el agua con él. Se putiaron y gritaron, salieron del agua para ver si resolvían sus problemas como hombres (a golpes).
En la arena los dos siguieron putiándose pero por suerte no llegó a más entre ellos. Pero esto no termina aquí... varios de los surfistas de Santana que habían salido del agua para ver el pleito siguieron putiando a Zamir, hasta que uno de ellos, conocido como "Caimán" tomó en serio todo e inició la revoluta.
Forcejearon, se revolcaron en la arena, se dieron un par de cachimbazos y ya. Tuve que salir del agua para agarrar a Zamir y calmar los ánimos de todos.
Ashley se llevó a Zamir al centro de salud a que le revisaran un gran mordisco que tenía en un dedo (creo que ya sabemos porque le dicen "Caimán").
Después de este incidente decidimos seguir nuestro camino y dirigirnos hacia San Juan del Sur. Almorzamos en la ciudad de Rivas y luego, antes de llegar a San Juan del Sur, pasamos por playa Maderas para una última sesión de surf durante un bello atardecer.
Baldo |